¿Nos vamos de cata?

Una tarde perfecta para realizar una cata de vinos, la terraza de la Tapería O Portujés en Cangas se llenó ayer tarde de gente ávida por indagar un poco más en el interesante mundillo de los vinos. Javier, el encargado de comentar la cata, nos presentó los siguientes vinos y cavas, una selección de las bodegas valencianas Vicente Gandía:

  • Cava valenciano “El Miracle”
  • Un blanco DO Rías Baixas “Con un Par”
  • Un tinto de la DO Utiel Requena “Bo”
  • Un moscatel “Fusta Nova”
Nos llamó la atención la simpática apuesta por el nombre del alvariño “Con un par”, su etiquetado nada convencional, nos muestra un par de zapatos de tacón, en un color azul muy llamativo, ¿es ese el par al que se refieren?, al indagar en su web, vimos que es un buen nombre para realizar estupendas campañas de marketing, con un par se pueden hacer muchas cosas…. ¿Qué os parece?

Vista, olfato, gusto y tacto son los sentidos que más se agudizan en una cata de vino, términos como aspecto, fluidez, color, series frutales, vegetales, especiadas, maderas, químicas, dulce, salado, ácido, amargo, astringente, son usados de forma común por los más eruditos del mundillo. Seguramente al principio nos costará encontrar en un vino todo este variado tipo de adjetivos, ya que no estamos acostumbrados a hacer uso de toda nuestra sensibilidad cuando disfrutamos de una copa, pero si nos tomamos un tiempo antes de comenzar a beber y lo comentamos con más gente, enseguida podremos empezar a detectar sensaciones que hasta ahora permanecían ocultas. Aunque en esto del vino, dicen que hay “mucho iluminado”.

La reina tapa del día, porque también la hubo, fue como no,  elaborada con vino, una tapa que gira una vez más alrededor del contraste entre sabores: Fresas y sardinas con una reducción al vino tinto. La sorpresa final tuvo como protagonistas a los Caramuxos, para que todos lo entendáis, es el nombre que tienen en Galicia los caracoles de mar, también llamados bígaros, tapa que disfrutamos muchísimo porque nos recordó a tiempos pasados, cuando éramos más jóvenes y solíamos ir a las rocas cercanas de las playas en busca de estos pequeños moluscos, para cocerlos luego en casa y extraer su contenido con un alfiler, qué manjar más salao.

¿Te gusta este tipo de contraste en gastronomía?

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