Millo Corvo todo un movimiento slowfood

La Fiesta del Millo Corvo es una reconocida fiesta gastronómica considerada Fiesta de Interés Turístico en Galicia, se celebra a finales del mes de marzo en Meiro (Bueu) y, es algo que no te debes perder, si disfrutas como nosotros de la gastronomía local y de las fiestas con marcado carácter tradicional.

Los organizadores de la misma trabajan prácticamente durante todo el año, para que  podamos disfrutar durante todo un fin de semana de este evento que, además, pertenece al movimiento slowfood, movimiento fundado en Italia en el año 1.989 y que actualmente es toda una organización enogastronómica mundial. Slowfood pretende combatir, entre otros,  los excesos de una vida que se mueve a velocidades de vértigo y provoca el paso de una buena alimentación a un alimentación rápida y mediocre (fastfood), lo que deriva en el deterioro de la salud propio de las enfermedades del mundo actual; promueve el consumo de alimentos km0, estacionales, no transgénicos; reforzando así el placer  de la degustación gastronómica consciente y con suma lentitud, preferiblemente en compañía y en entornos tranquilos. Os recomendamos leer el manifiesto porque no tiene desperdicio.


Lamentablemente no nos fue posible degustar como nos hubiera gustado todas las exquisiteces cocinadas con esta harina de maíz tan peculiar en su sabor y en su color, ya que sólo pudimos asistir el primer día de fiesta, sin embargo, la experiencia de caminar a media noche por bosques oscuros en busca del Muíño (molino de agua), nos hizo sentir como cuando éramos niños y creíamos en las historias que nos contaban nuestros abuelos sobre la Santa Compaña, sobre todo cuando a lo lejos divisábamos personas, que al igual que nosotros, se iban acercando al molino pero mejor preparadas, puesto que la mayoría portaban linternas, lo que hizo que los bosques de Meiro se llenaran de lucecitas, magia y ambiente de fiesta, a pesar de la oscuridad. A las 12 en punto se leyó el conjuro, se prendió fuego al aguardiente (queimada) y nos tomamos unos choricitos y unas buenas sopas de Cabalo Cansado, o lo que es lo mismo, un vino tinto del país calentito y azucarado al que añadimos pan, remedio estupendo para combatir el frió propio de esas horas de la noche. No faltaron gaitas, panderetas y cantos, que amenizaron la noche encantada.

¿Conoces algún evento slowfood?, déjanos tu opinión.

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